25 septiembre 2011

Ojiplático disfrute findesemanesco

Una de las cosas que pasan cuando te haces mayor es que te despiertas antes los días en los que se supone que te puedes quedar en la cama. Esto es así. No conozco a nadie que no tenga jornada laboral de mañana, tenga taitantos, y no lo cumpla. Otra cosa es que te despiertes, decidas no levantarte y vuelvas a dormirte, pero despertarte, te despiertas. Son los famosos biorritmos, esos cabrones.

Ya hemos escrito en el blog sobre ellos, y sobre las ventajas e inconvenientes de esta situación, sobre los amaneceres findesemanescos. Madrugar un domingo cuando no se trabaja está muy mal visto. Se supone que no debes estar danzando por casa o a las teclas un domingo a las 6:30 o 7:00 AM y que debes aprovechar para dormir o para cualquier otro tipo de acción en posición horizontal :-). Pero si no puedes dormir, y yo no puedo, o la situación horizontal por cualquier causa ya ha acontecido o no se ha dado :-), hay que poner remedio.

Y así es como he aprendido a vivir con ello y a sacarle el máximo partido al hecho cierto de que esté ojiplático a unas horas ignotas el fin de semana. Disfruto cada vez más de las madrugadas del sábado y del domingo: la tranquilidad absoluta, el silencio del alba, ver amanecer, el café recién hecho y las tostadas, la reflexión de tus cosas para ti solo. Es otro ritmo diametralmente opuesto a las prisas del día laborable. Te da tiempo a leer, a las teclas, a ver esa serie que tenias pendiente, a ordenar un poco tus pensamientos. Es esa filosofía slow que tanta falta nos hace y que tan poco practicamos.

Luego, ya casi por la noche, vendrá la #bedelasfixia a joderlo todo, pero ese es otro cantar ...

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1 Comments:

At 11/10/11, 19:48, Blogger Zuviëh S.F. said...

Mi único problema los domingos, es que me da palo pensar que al día siguiente madrugo, pero ya está. Hasta me lo paso bien en el trabajo. :D

Creo que he tendo suerte con mi empresa. ;)

 

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